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El increíble misterio de la niña eléctrica: Angélique Cottin

Corre el año 1846, en específico una oscura y lúgubre noche de enero en La Perriere, una población francesa. Durante esta época del año, dado el implacable frío del invierno, era inevitable que las personas se reunieran en torno al fuego para poder realizar sus tareas, conversar, compartir algún bocado caliente y escapar por un momento del terrible frío de la noche. Nadie se imaginaba que pronto conocerían a la niña eléctrica.

Angélique Cottin es una chica de este pueblo, con apenas 14 años y tan singular como las demás. Se encontraba junto a sus amigas jugando y tejiendo guantes de seda. Fue en ese preciso instante cuando en medio de esa alegre quietud que reinaba en la conversación de las adolescentes, quienes llenas de risas y alegrías experimentaron un fenómeno único que sin poder entenderlo, les arrancó el aliento.

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De un momento a otro las ruecas tomaron vida propia, funcionando sin la ayuda de alguna mano que las guiara. Llenas de terror, las niñas huyeron buscando el auxilio de adultos quienes al llegar a la sala, vieron a las niñas con incredulidad pues las ruecas ya no se movían. Fue en el momento en que Angélique Cottin entró de nuevo a la sala cuando las ruecas comenzaron de nuevo a girar a un ritmo violento y frenético. Ella era la causante de este terror, algo había en su interior que la daba vida al movimiento de los objetos.

Angélique Cottin, la poltergeist

Estamos seguros que con solo leer esta pequeña introducción, has desarrollado una idea rápida de lo que en realidad estaba ocurriendo. Hay ya dos elementos claves que definen con exactitud el fenómeno de poltergeist: una adolescente y objetos inanimados que se mueven, se activan o se impulsan solos. En este caso, la ciencia puede afirmar que el movimiento era causado por campos electromagnéticos, efectos del viento o que simplemente se trataba de una pesada broma hacia estas jóvenes adolescentes.

Sin embargo, este no fue el primer incidente en el que objetos cobrasen vida ante la presencia de Angélique. Sus padres comentaron haber visto este suceso días atrás, pero como era de esperar, decidieron callar. Mas cuando el incidente de las ruecas fue un hecho que toda la comunidad vio, fue imposible negar lo evidente. La niña tenía ‘algo’ especial. Tenía una capacidad extraordinaria de hacer cosas que las demás personas no podían hacer y tampoco lo aceptaban.

Para los expertos en parapsicología es muy claro que este tipo de eventos asociados con adolescentes por lo general son muestras de telequinesis inconsciente. Esta es producto del estrés o de la tensión emocional. Sin embargo, ¿qué sucede cuando estos sucesos se dan en pleno siglo XIX? Como es de esperarse, todos pensaron que la niña se encontraba bajo una posesión demoníaca.

El exorcismo de la niña eléctrica

Al no poder esconder más las cualidades de la niña eléctrica, los padres de Angélique acudieron al sumo sacerdote de La Perriere con la intención de someterla a un exorcismo. Por fortuna, el sacerdote se negó a tal petición. En primer lugar, solicitó ver en persona a la niña eléctrica mientras realizaba su actos peculiares, luego de ello, solicitar un informe médico. Tanto el sacerdote como el doctor Tanchou y otros doctores parisinos vieron lo mismo.

Los objetos se aproximaban a la niña sin que ella siquiera los tocara. Tenía la capacidad para mover muebles de gran tamaño con solo mirarlos. Incluso, tenía tal capacidad para sentarse en una silla y hacer que esta se arrastrase sin que alguna otra persona detuviese el movimiento. Un hecho fascinante.

Luego de registrar las pulsaciones de la niña eléctrica, los doctores descubrieron que durante los fenómenos llegaba a alcanzar hasta 120 pulsaciones por minuto, sufriendo a su vez convulsiones. De igual forma, cuando pasaba muchas horas demostrando sus poderes de telequinesis y lo que podía hacer con ellos, la niña eléctrica terminaba exhausta. No era sino hasta luego de 5 días cuando volvía a mostrar evidencias de su poder.

Diversas conclusiones

Diversas personalidades de la época como François Arago, médico eminente, matemático, político y astrónomo, en conjunto con otros especialistas de diversas áreas obtuvieron estas conclusiones:

  • Los fenómenos se presentaban al final del día.
  • Su poder guardaba una inexplicable relación con el magnetismo y la electricidad.
  • La niña eléctrica lograba atraer objetos pequeños como hojas usando la electricidad estática.
  • Una vez que Angélique levantaba los pies del suelo, perdía toda la fuerza de sus capacidades y apenas podía mover algún objeto. Lo mismo sucedía cuando se encontraba en superficies con características aislantes.
  • Contaba con una capacidad impresionante para dominar el magnetismo.
  • Mientras se encontraba moviendo objetos, toda la parte izquierda de su cuerpo alcanzaba temperaturas altas.

Los médicos franceses procuraron en todo momento proteger a Angélique de la prensa y el escarnio público. Sin embargo, sus padres, humildes campesinos, vieron que la niña eléctrica podía ser una interesante oportunidad de negocio. Por ello, actuando en contra del diagnóstico médico, expusieron a la niña a diferentes eventos públicos donde mostraba su poder y con ello ganar dinero.

Jamás se descubrió el origen de aquellos poderes sobrenaturales. El interés monetario de la familia hizo que Angélique se separara por completo de toda investigación y cuidado. Ambos escenarios fueron igual de egoístas dado que ninguno se preocupó por la opinión y las emociones de la chica. Sin embargo, el 10 de abril de ese mismo año, Angélique perdió sus poderes y los fenómenos cesaron para siempre. Solo fueron unos pocos meses donde la niña eléctrica no solo fue la mujer más rara del mundo, sino también la más poderosa.

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