El Cráneo de Edward Mordraker, El Hombre con una Segunda Cara Detrás de la Cabeza.

6 months ago

El cráneo de Edward Mordraker

El Cráneo de Edward Mordraker

El cráneo de Edward Mordraker, el hombre nacido con una segunda cara detrás de la cabeza.
Aunque no podía hablar, la segunda cara era capaz de llorar, reír y hacer ruidos extraños sin el control de Edward.

Edward rogó a los médicos que le extirparan esta “cabeza diabólica” porque, según él, le susurraba por las noches «cosas tales que sólo se oyen en el infierno», pero ningún médico lo intentó, ya que las cirugías no eran tan avanzadas. Finalmente se suicidó a la edad de 23 años.

Todo indica que en realidad fue creación literaria del poeta estadounidense Charles Lotin Hildreth. Se dio a conocer en el libro publicado en octubre de 1896 Anomalies and Curiosities of Medicine, una recopilación de supuestos casos médicos raros por los doctores estadounidenses George M. Gould y Walter L. Pyle, donde se indica que el joven creía que su deformación le susurraba con voz femenina siendo su diabólica hermana (algo biológicamente imposible) y que se suicidó envenenándose. Como la diprosopía existe, algunos creen que los doctores solo exageraron un caso real.

El Cráneo de Edward Mordraker

Ellos no mencionan sus fuentes y en 1958 el folclorista Paul Brewster, que lo creía veraz, requirió a los lectores del Journal of the History of Medicine más información sobre Mordake, sin recibir nada. Aun así, se lo incluyó en la obra de Frank Edwards Strange People (1961) y en la edición de 1977 de The Book of Lists.

La historia de Mordake aparece por primera vez en un artículo publicado en el Boston Sunday Post el 8 de diciembre de 1895 y en los días siguientes publicado en otros periódicos como el Parsons Daily Sun (11 de diciembre) y el Decatur Herald (14 de diciembre). En él, el poeta Charles Lotin Hildreth describe varios casos de fenómenos humanos que supuestamente habría encontrado en publicaciones de la Royal Scientific Society londinense, algunos todavía más inverosímiles como una mujer sirena, un hombre cangrejo con pinzas en lugar de manos y pies o una araña gigante con rostro humano.

Evidentemente, Gould y Pyle tomaron de aquí casos para su libro. En los archivos de la Royal Society no hay constancia alguna de ellos. Hildreth los habría inventado como tantos que escribían a finales del siglo XIX sobre ficción especulativa en revistas y periódicos sensacionalistas, llenándolos de casos estrafalarios algunos de los cuales cautivarían la imaginación del público y las pseudociencias perpetuarían a lo largo del siglo XX, como este o el del Árbol Devorahombres de Madagascar, aparecido en un artículo del New York World en 1874. Hildreth murió con 39 años en 1896, justo cuando se publicaba el libro de Gould y Pyle, sin saber lo lejos que llegaría su creación.

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Grego

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