La maldición de Tecumseh 2

La maldición de Tecumseh

La maldición de Tecumseh o Tecumsé, también llamada la maldición Tippecanoe, se volvió muy famosa gracias a que muchos la consideraron como la razón por la que murieron los presidentes de Estados Unidos del año 1841 hasta el año 1963. Motivo por el que esta es una de las maldiciones más conocidas en el país norteamericano.

Esto se debe a que esta maldición que supuestamente ocasiono que los presidentes elegidos cada 20 años murieran mientras desempeñaban su cargo.

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El origen de la maldición de Tecumseh

Se cree que el origen de la maldición de Tecumseh tiene lugar en el año 1811, cuando una confederación de pueblos tribales indoamericanos liderados por Shawnee, uno de los pueblos más grandes de la región de los Grandes Lagos, perdieron la batalla de Tippecanoe contra las fuerzas del ejército de Estados Unidos que eran lideradas por el entonces gobernador de Indiana, Willian Henry Harrison, quien algunas décadas después se convertiría en presidente de Estados Unidos.

Tecumseh era el líder de la tribu Shawnee y su fracaso militar fue lo que consolido el dominio del hombre blanco en la región, además de que también hizo que los indios abrazaran una causa que realmente no era suya al aliarse con Gran Bretaña en su guerra contra Estados Unidos en el año 1812. Tecumseh murió en esa guerra y con e pasar de los años se convirtió en un símbolo para la independencia de los nativos.

Varios años más tardes, el hermano de Tecumseh, Tenskwatawa, quien era conocido entre su pueblo como “El Gran Profeta”, dio a conocer la que se transformaría en una de las maldiciones más conocidas en el país. Cuando eso sucedió Willian Harrison ya era presidente de Estados Unidos.

¿En qué consistía la maldición?

La maldición se dio a conocer gracias a que Tenskwatawa accedió a posar para un retrato en Estados Unidos, en donde se le pregunto sobre el final de la rebelión que había iniciado su hermano, a lo que él respondió: “Les digo que Harrison morirá, y cuando él haya muerto, ustedes recordaran a mi hermano Tecumsé. Ustedes creen que hemos perdido nuestros poderes, yo que hago que el sol oscurezca y que los pieles rojas dejen el aguardiente, les digo que él morirá y, después de él, todo Gran Jefe que sea elegido por ustedes cada 20 años morirá, y cuando uno de ellos muera, ustedes recordarán la maldición de nuestro pueblo”.

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La respuesta de “El Gran Profeta” se dio a conocer entre el pueblo de Estados Unidos y todos lo tomaron a broma, pero en poco tiempo se convirtió en una maldición verdadera, ya que Willian Henry, quien fue el noveno presidente del país, fue el primero en morir en su cargo al sufrir de una neumonía fulminante en abril de 1841. De esta forma, comenzó lo que sería la maldición en la que cada 20 años moriría un presidente mientras ejercía en el poder.

Harrison había sido electo en el año 1840, y dos décadas después Abraham Lincoln fue elegido como presidente en el año 1860, quien murió trágicamente en el teatro Ford al ser asesinado por John Wilkes Booth de un disparo. Dos décadas después, James Garfield, que fue elegido como presidente en el año 1880, fue asesinado por Charles Jules de dos disparos.

Las muertes de los presidentes siguieron ocurriendo. El siguiente fue Willian McKinley, fue electo como presidente para un segundo mandato en el año 1900, quien morirá en noviembre del año 1901 al recibir dos disparos en una conferencia de comercio en Buffalo, Nueva York. Poco más de 20 años después, Warren G. Harding (presidente de 1920 a 1923) murió de un ataque cardiaco mientras ejercía sus labores como presidente.

En 1940 el presidente Franklin Roosevelt sufrió una hemorragia cerebral en 1945, lo que ocasiono su muerte mientras aún estaba en el cargo. Poco menos dos décadas después, John Kennedy fue elegido como presidente en el año 1960, quien murió en el año 1963 en lo que sería el asesinato más recordado del siglo XX.

Fue durante la década de los 80s cuando Ronald Reagan se convertiría en el primer presidente en sobrevivir a la maldición de Tecumseh, aunque sí sufrió un atentado que casi le cuesta la vida al recibir un balazo por parte de John Hinckley, un hombre con problemas mentales.

Algunos creen que la razón por la que Reagan pudo sobrevivir y romper la maldición de Tecumseh fue gracias a su esposa Nancy, que era muy supersticiosa y estuvo acudiendo a astrólogos con mucha frecuencia. Por lo que se cree que en realidad fue la primera dama Nancy quien logró terminar con la maldición.

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