libro de job

La Historia del Santo Job

Símbolo de perseverancia y bondad, el Santo Job es una de las figuras más representativas de la Biblia Católica y que ha dejado grandes enseñanzas al pueblo de Dios. La historia de Job es una de la más interesante de las sagradas escrituras, despertando emociones encontradas en los lectores. Demostrando hasta dónde puede llagar la fe de una persona que ha puesto su destino en mano de Dios.

A veces nos preguntamos: ¿por qué orar? ¿qué conseguimos con alabar a Dios todos los días? E incluso osamos a creer que Él no nos escucha. Pero la realidad es que siempre está presente a nuestro lado. Tanto en los momentos de felicidad y abundancia, como en la desdicha y aflicción. Esto se demuestra bien en el Libro de Job. La cual es triste e impresionante en partes iguales.

A continuación, desglosaremos a detalle quién fue Job, cuál es su historia, cuál es el aprendizaje que podemos obtener de su trayecto, y por qué se utiliza la frase de ‘Más paciencia que el Santo Job’. ¿Te interesa la religión? Te invitamos a que nos acompañes hasta el final del artículo para enriquecerte de la santidad y espiritualidad de Dios. ¡Vamos por todo!

¿Quién es el Santo Job?

Gracias a la biblia y los registros históricos, sabemos que Job fue un hombre real que vivió en un lugar llamado Uz. Fungía como un jefe religioso, también conocido como patriarca, en la tierra de Israel. Los patriarcas eran conocidos por ser personas de rica abundancia y vida prospera, tal como indican las sagradas escrituras.

Santo Job

Job residía en un hogar ostentoso, valorado en grandes cantidades económicas por sus posesiones materiales. Desde camellos, ganado, animales para la crianza, hasta tierras bastas en todo el pueblo Israelita. Mantenía a su cuidado siete hijos y tres hijos, los cuales lo adoraban. Nunca faltaba la comida en el hogar, y sus descendientes disfrutaban del gozo de su benefactor. Por lo que se podría afirmar que era un ‘hombre con una vida perfecta’.

Más allá de su historia, que contaremos a continuación, a Job se le venera como santo por su paciencia, fe, y lealtad a Dios. Incluso luego de pasar de estar en la cima, a caer en el hueco más profundo de miseria, se mantuvo fiel a lo que Dios le había prometido. Siendo siempre justo, atravesando las pruebas, llegando incluso a vencer a Satanás en un juego macabro donde lo busca romper por completo.

Job posee su propio libro en la Biblia, donde se detalla su trayectoria en la tierra y deja un aprendizaje a los peregrinos. Que se utiliza en la enseñanza religiosa para demostrar cómo incluso una persona que lo tiene todo, evita el mal y teme de la fuerza de Dios. Incentivando a los más indulgentes a que se mantengan fieles al Señor y dejen su vida en manos de la única persona que puede dar paz en este mundo. Así como ir sembrando la flor de nuestra fe poco a poco, hasta que toquemos el corazón de Dios y nos bendiga satisfactoriamente.

¿Cuál es la historia del Santo Job?

La vida del Santo Job

Como bien se ha venido desarrollando, Job era un hombre que tenía una vida abundante y perfecta. Vivía en su establecimiento, con sus hijos y jamás le faltaba nada material. Sin embargo, nunca dejó de venerar a Dios. Era recto con sus ideales, dando las gracias cada vez que le ocurría algo bueno tanto a él como a sus familiares más cercanos.

Cada vez que Job comía, ofrecía un sacrificio al Señor y dejaba su voluntad en manos del Todopoderoso. Cosa que no ocurría con sus hijos, que mantenía la sospecha de que uno de ellos había pecado y necesitaba limpiar el pecado a través de las alabanzas.

De acuerdo a la historia, los ángeles visitaron a Dios. En el grupo se encontraba Satanás, quien escuchó al Todopoderoso elogiar a Job como uno de los más justos y correctos. Presenció de primera mano la falta de maldad en sus pensamientos y su historial libre de pecados. Sin embargo, Satanás no creía que hubiese un hombre con esas características en la tierra.

paciencia del Santo Job

Confiado, Dios retó a Satanás a poner en tela de juicio la lealtad de Job. A lo que el ángel accedió, quitándole absolutamente todo. Primero: la casa donde vivía se derrumbó, con sus hijos dentro y muriendo cada uno en el proceso. Segundo: su ganado y ovejas habían sido robados por malhechores. Tercero: lo poco que le quedaba, que eran sus cosechas, se quemó por completo. Y, cuarto, los criados, que formaban parte de sus amistades, fueron asesinados.

Job y su ciega confianza en Dios

Aun atravesando los momentos más duros de su vida, en ningún momento Job miró al cielo para maldecir la figura espiritual de Dios. Se mantuvo firme en dejar la voluntad en manos del señor. Al ver que seguía firme en fidelidad, Satanás pasó a llenarlo de llagas desde los dedos del pie, hasta la cabeza.

La que sí no tuvo cordura fue su mujer, quien le instó a maldecir a Dios por las desdichas ocasionadas. Pero Job siguió el mismo hilo argumental, alabando al señor y elogiando lo grande que eran sus caminos y decisiones. Lo defendió a capa y espada contra todo pronóstico.

Viendo la firmeza de su hijo, Dios lo bendijo como era debido. Le dio mucho más de lo que tenía antes de las pruebas de Satanás. Empezando por una moneda de oro por cada hermano que lo consolaba. Luego consiguió ganado, tierras que se extendieron más allá de los límites de Uz y tuvo 7 hijos y 3 hijas nuevamente. Las cuales fueron denominadas como las más bellas de todo Israel. Por último, Dios le dio longevidad. Vivió cuatro generaciones más y presenció en carne propia cómo sus familiares salían adelante.

La paciencia del santo Job

El término de ‘La paciencia del Santo Job’ no es más que una alegoría de la fidelidad y confianza que los seguidores debemos mantener en Dios. Que sus decisiones son las correctas y son por nuestro bien. Por eso, cuando una persona está pasando por un mal momento, se le invita a tener la misma paciencia que Job.

más paciencia que el Santo Job

Mientras que cuando alguien vocifera estar bien, incluso cuando todo su mundo se derrumba como la casa del Santo, se dice que tiene ‘Más paciencia que Job’. No es más que una forma de invitarnos a permanecer firmes en nuestra lucha, atravesar las pruebas y alabar la grandeza de Dios. Tal como dicen los salmos: ‘El tiempo de Dios es perfecto, al igual que sus caminos’.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *