Luis el Silencioso y el Ovni Estrellado, Historia de Ciencia Ficción y Ovnis

3 months ago

Luis el Silencioso

Luis el Silencioso y el Ovni Estrellado

Antes de empezar con Luis el Silencioso y el Ovni Estrellado, quiero aclararos  algo: El término objeto volador no identificado, más conocido por el acrónimo ovni, se refiere a la observación de un objeto volador, real o aparente, que no puede ser identificado por el observador, cuyo origen sigue siendo desconocido después de una investigación.

El acrónimo fue creado para reemplazar al de «platillo volante» y ha llegado a trascender más allá de las simples observaciones aéreas.

Aunque autores como Erik von Däniken (1999) o Jacques Fabrice Vallée (1976), han apuntado que los antiguos carros de los dioses o las apariciones y raptos en bosques y pantanos, podían ser el equivalente a los relatos ovni actuales, el fenómeno-mito comenzó en 1947, íntimamente vinculado a los medios de comunicación.

Tipos de encuentros

En ufología u ovnilogía, un encuentro cercano es un evento en el cual una persona, es testigo de la presencia de un objeto volador no identificado (OVNI) y, en ocasiones, de sus hipotéticos ocupantes.

Encuentro cercano del primer tipo

Implica el avistamiento de uno o más objetos voladores no identificados en el cielo, los cuales pueden ser

  • Platillos o discos voladores (u objetos volantes de forma de “cigarro” o “habano”, etc.)
  • Luces extrañas.
  • Objetos aéreos que parecen ser demasiado avanzados como para proceder de tecnología humana.

Encuentro cercano del segundo tipo

Corresponde a la observación de un OVNI, junto a evidencia física de su aterrizaje o, en su defecto, de efectos físicos sobre una superficie. Puede implicar:

  • Calor o radiación.
  • Daños al terreno o a la vegetación.
  • Animales asustados.
  • Parálisis humana.
  • Interferencia a los motores (de automóviles, por ejemplo) o a la recepción de las ondas hertzianas provenientes de transmisiones de televisión abierta. En este último caso, el testigo puede llegar a experimentar una pérdida de tiempo (time gap o time loss).

Se cree y atribuye que los famosos círculos en los cultivos, (en inglés, crop circles), aparecidos en gran parte del mundo, sobre todo en Gran Bretaña desde fines de los años ’80, pertenecen a esta categoría.

Encuentro cercano del tercer tipo

Luis el Silencioso

Es la observación de un OVNI junto a entidades biológicas llamadas originalmente seres animados por Hynek. El escogió a propósito esa denominación relativamente vaga, evitando términos alternativos como “extraterrestres” o “alienígenas” (aliens), para así no dar ninguna opinión personal no fundamentada acerca del origen o naturaleza de aquellos seres.

Incluso Hynek escribió en su libro de 1972 que sentía disgusto por ese tipo de informes, pero que sin embargo sentía la obligación científica de incluirlos, ya que, si bien representaban una (pequeña) minoría de los encuentros alegados con OVNIs, se trataba de un porcentaje mensurable de ellos.

Fuente: Wipipedia

Luis el Silencioso y el Ovni Estrellado

Luis el Silencioso

Luis el Silencioso:Todo lo que voy a escribir es totalmente ficticio y cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, aunque bien pudo haber sucedido así:

Capítulo 1º El Pollo a la Cazuela

Para empezar a sumergirnos en esta historia tenemos que viajar atrás en el tiempo, cuando aun no existían los teléfonos móviles ni tantos aparatos electrónicos como hoy en día. Corrían los años 70 en la ciudad de Frontera.

Frontera era una pequeña ciudad de España en constante crecimiento, había heredado una cultura muy apegada al mar y el campo. La mayoría eran pescadores o agricultores. Está ciudad estaba rodeada de grandes bosques frondosos y el mar, casi toda su economía se basaba en eso, la agricultura y la pesca.

Frontera estaba compuesta de barriadas donde vivían gente llana, gente sencilla y humilde que la conformaban. Tenía un sinfín de callejuelas que comunicaban unas barriadas con otras. En el centro de la ciudad, diferentes monumentos artísticos la representaban, dándole la bienvenida a algunos visitantes de otros lugares fascinados por su gastronomía, entre otras cosas.

Una de las barriadas o zona de la ciudad mas humilde, se encontraba casi a las afueras de Frontera, colindando con un gran bosque algo oscuro en algunas zonas por su espesa vegetación.

Hijuela del Bosque que es como se llamaba esta barriada, que estaba casi a las afueras de la ciudad de Frontera, se componía de casas  muy antiguas, algunas abandonadas por sus moradores a causa de la escasa economía, otras casas estaban a medio construir, abandonadas incluso antes de llegar a ser habitadas, debido a los duros inviernos y lluvias que arrastraban arena del bosque dejando las casas enterradas en lodo.

Los Habitantes

Los habitantes de Hijuela del Bosque. Eran personas con escasos recursos, sobrevivían vendiendo las hortalizas que cultivaban en sus pequeños huertos. También vendiendo carne y pieles para el invierno. Ademas pequeños animales que cazaban con trampas.

Había una plaza mayor en el centro. Una iglesia muy antigua destacaba, donde no existía ninguna figura cristiana, solo una cruz de madera en un altar. Las calles que llevaban a las diferentes zonas entre casas y muros.Eran completamente de arena y piedras desgastadas por el paso de sus habitantes durante tantos años.

Había un colegio que en realidad era una pequeña sala de reuniones que siempre se había utilizado en antaño para realizar pequeñas celebraciones. Cuando corrían tiempos prósperos para Hijuela del Bosque, se celebraban varias fiestas en el año.

A este pequeño colegio asistían solo cuatro niños residentes. El profesor era el cura de la iglesia, una persona algo mayor y con bastante mal humor.

Los Chicos de Hijuela

Las personas que más tiempo solían verse deambulando las calles de Hijuela, ya que todos los adultos estaban trabajando para ganar el jornal, casualmente eran estos cuatro niños.

Los padres de estos chicos pasaban el día trabajando en el campo largas jornadas, para poder ganar algo de dinero y cumplir el deseo de casi todo los habitantes de Hijuela, salir de ese sitio decrepito en el que vivía.

Por lo tanto estos niños que comprendían edades entre los once y quince años, tenían mucho tiempo libre para estar por el pueblo. Excepto por el cura Don Raimundo, que siempre que los veía haciendo el bago, cogía a uno de ellos, al más cercano, por una de sus orejas y lo llevaba a la iglesia. Allí lo mandaba a leer la santísima biblia durante horas, hasta que Don Raimundo lo dejaba volver a casa al atardecer, cuando sus padres ya estaban de vuelta de una larga jornada de trabajo.

El Día a Día

Al atardecer estos cuatro personajes, que como veréis más adelante son muy peculiares, volvían a sus casas a recibir una pequeña y escasa cena que sus padres les podían proporcionar. Esta comida era sobre todo sopa caliente de vegetales y hortalizas que traían del campo. En escasas ocasiones el padre de alguno de ellos lograba cazar algún animal pequeño, como conejos, liebres o ardillas que en la mayor parte de lo posible repartía como buen vecino, con los escasos habitantes de Hijuela.

Luis, nuestro personaje más peculiar era un chico de trece años muy listo pero que la vida, las circunstancias del azar o como queramos llamarlo lo habían privado de su capacidad de oír. Luis era sordomudo.

Esta discapacidad que Luis tenía no le había limitado para nada, sino todo lo contrario. Con solo trece años había desarrollado una inteligencia e intuición increíbles.

Sin ni si quiera haber asistido al colegio, solo algunas clases infructuosas que Don Raimundo le había intentado impartir, sobre todo para hacerle leer la biblia, Luis ya era capaz de leer los labios de las personas que le hablaban. Entendía casi todas las palabras, las que no, las intuía enseguida. Era increíblemente avispado.

Seguimos con el Día a Día…..

Como iba narrando antes, al llegar el atardecer cenaban lo que podían. Luis el silencioso, que es como le habían apodado sus amigos, se subía por una trampilla desde su habitación. Esta pequeña puerta daba al tejado de su casa. Allí se tumbaba todos los días varias horas durante la noche, para contemplar las estrellas. Ese mundo de luces, infinito y mágico que a él le fascinaba, haciéndole olvidar por unos momentos e imaginando como sería la vida. Como sería su vida si viviera ya no solo fuera de Hijuela, sino en otros planetas. Imaginando en su cabeza otros mundos.

Todos los días muy temprano nuestros cuatro amigos asistían a las clases que Don Raimundo les impartía durante unas horas, obligados por sus padres. Estos serían informados por Don Raimundo si no asistían ese día. Luis el silencioso solo se sentaba a mirar y a hacer como el que atendía, para que el cura no lo castigara.

La Cueva

Sobre las once de la mañana, cuando Don Raimundo decidía que ya era suficiente, los cuatro se reunían en una de las casas abandonadas que había. Los chicos la habían arreglado un poco para sus reuniones de amigos. Entre ellos la llamaban La Cueva.

Primero llegaba Luis el silencioso, siempre era el primero, luego llegaba muy asustado, ya que era el pequeño de todos, Samuel el pequeñajo. Le apodaron así porque aunque ya contaba con once años de edad aun no levantaba dos palmos del suelo. Por último solían aparecer Tere y Jorge que eran hermanos, Tere tenía catorce años y Jorge quince.

En la Cueva pasaban largas horas, sobre todo para que Don Raimundo no los mandara a hacer algún trabajo pesado o a leer la biblia.

Como todos ya sabemos el hambre agudiza el ingenio y en estos cuatro chicos que por desgracia pasaban algo de hambre, no iba a ser menos.

Hoy Comemos Pollo a la Cazuela

Ese día Jorge, el mayor, pensando como podría distraer a los demás mientras llegaba el atardecer y llegaban sus padres, para poder comer la preciada sopa de hortalizas y vegetales. Su aguda nariz o su estómago hambriento hizo que olfateara un olor leñoso, un olor como a estofado que contribuyó a que sus tripas rugieran como un tigre hambriento. Este olor intenso pronto invadió la habitación en la que se encontraban. El gesto de sus caras cambió por completo. No sabían si reír o llorar por el hambre que les invadió en ese momento.

¿De dónde venía ese suculento olor que invadía la Cueva?. Esta era la pregunta que todos ellos se habían realizado para sí mismo a los pocos segundos de que esa sensación, esa sensación de euforia y a la vez tristeza les invadiera.

De repente, les desbordó un afán por encontrar la procedencia de lo que a lo mejor pudiera ser su almuerzo. Jorge enseguida decidió salir a investigar y recomendó a los demás no salir de la Cueva mientras él investigaba.

Jorge desde pequeño se había acostumbrado a ser muy sigiloso. Su padre desde que cumplió 9 años le enseñó a serlo. Cuando este lo llevaba consigo de caza, pasaban horas e incluso días persiguiendo a algún animal.

La Investigación de Jorge

Agazapado como si de un conejo se tratara, haciendo uso de su habilidad, fue deslizándose calle abajo siguiendo su agudizado olfato. Según se iba acercando a la fuente de ese apetitoso olor, sus tripas rugían cada vez más fuerte y sus piernas parecían que no querían obedecerle. A cada paso que daba era cada vez menos sigiloso y corría el riesgo de ser descubierto.

Sin darse cuenta, su olfato y sus piernas le habían llevado a la parte trasera de la iglesia, justo a una pequeña habitación que el cura utilizaba a modo de cocina. Esta cocina la cual desprendía un gran aroma a pollo con verduras, estaba rodeada por un pequeño y delgado muro de poco más de un metro y medio de altura.

Dando un salto agarrándose con las dos manos arriba del delgado muro, apoyando su pie en el para impulsarse, logró atisbar por unos segundos lo que buscaba. ¡Allí estaba! Por una pequeña ventana cuyo marco ya estaba mohoso y corroído, pudo ver un pollo troceado dentro de una antigua hoya que hervía. Fuera, Don Raimundo dormía a pierna suelta con una pequeña petaca de vino en la mano. Jorge volvió rápidamente a la Cueva.

El Gran Plan

Don Raimundo que a pesar de ser cura era un poco avaricioso. Siempre andaba pidiendo limosna los domingos durante la misa. Las palabras que más salían de su boca eran, “corren malos tiempos y el hambre aprieta”. Don Raimundo era uno de los pocos adultos que permanecía en Hijuela todos los días. Los demás eran personas muy mayores y no salían de sus casas, el resto estaba trabajando en el campo.

El aprovechaba todas las tardes a sabiendas de que en Hijuela no había nadie, para darse un gran festín. Ese día, comparte de las limosnas recaudadas en el último mes, había encargado un pollo que esa misma mañana había recibido de la cuidad.

En la Cueva todos esperaban a Jorge impaciente. Jorge llegó, y Samuel el pequeñajo pregunto en seguida ¿Que es ese olor, de donde proviene?. Todos expectantes miraron a Jorge, él respondió, necesitamos un plan”.

Jorge que como ya habréis podido ver, era a quien todos  solían hacer caso ya que era el mayor, enseguida trazo un plan.

Jorge- Samuel tu eres el más pequeño así que podrás entrar por la ventana. Golpeando ligeramente el brazo de Luis el silencioso para que le prestara atención a sus labios. Él le dijo: tu entrarás con Samuel para luego ayudarle a salir. Tere, tu y yo vigilaremos fuera y seremos los encargados de huir con el almuerzo, mientras Samuel y Luis regresan a la Cueva por diferentes caminos.

Manos a la Obra

Así fue, primero saltó el delgado muro Luis el silencioso, justo detrás había una vieja mesa con algunos platos y vasos amontonados. Ahí apoyo sus pies con cuidado y logró alcanzar el suelo, en ese momento, Don Raimundo que dormía a pierna suelta a causa del vino, se movió refunfuñando para luego seguir durmiendo. Luis el silencioso se había quedado petrificado, pero parecía que ya había pasado el peligro.

Samuel de un impulso y ayudado por Jorge, fue el siguiente en entrar. Luis el silencioso lo esperaba con mucha atención para ayudarle a bajar y que no hiciera ningún ruido que pudiera despertar a Don Raimundo. Tere y Jorge vigilaban fuera.

Samuel agazapándose y caminando muy despacio, casi de puntillas, pasó por delante de Don Raimundo y entró en la cocina por la pequeña ventana mohosa y corroída.

Todo parecía ir sobre ruedas, cuando de repente Don Raimundo ya no emitía ningún sonido, ya no roncaba. Abriendo uno de sus ojos miró la cazuela para comprobar que seguía ahí, cocinándose a fuego lento. Samuel había logrado ocultase a tiempo en uno de los laterales de la pequeña ventana. Luis el silencioso estaba agazapado e inmóvil debajo de la mesa justo en el lado opuesto de Don Raimundo que dio un sorbo de vino y siguió durmiendo.

La Huida 

Pasados un par de minutos, para asegurarse que Don Raimundo dormía de nuevo profundamente, Samuel agarró por el mango la cazuela, la pasó por la ventana con mucho cuidado para no quemarse. Luis el silencioso en el otro lado de la ventana, agarró la cazuela, paso de puntillas por delante de don Raimundo, puso un pié en la mesa y listo. Jorje desde fuera la alcanzó con sus brazos. Con la ayuda de Tere, salieron huyendo como alma que lleva el diablo. Luis el silencioso ayudo a Samuel a salir y volvieron a la Cueva por calles diferentes.

Todos se dieron un gran festín, sus caras de gozo y alegría no tenían precio. Sus estómagos ya no tocaban ninguna sinfonía estrambótica. Tere, a la vez que soplaba para no quemarse y mordía un muslo, lloraba al sentir el jugoso sabor del pollo en su paladar.

La pequeña hoya o cazuela y los restos del pollo eran la prueba del delito. Jorje la arrojó en un pozo muy profundo y seco desde hace años, que había en Hijuela. Pensó que allí nunca lo encontrarían.

Así transcurrían los días en Hijuela del Bosque. Unos momentos eran buenos y otros no tanto. Pero estos chicos no sabían lo que estaba apunto de ocurrirles y que recordarían el resto de sus vidas……..

Capítulo 2º Extrañas Luces en el Cielo

Próximamente en Planetamisterio

Grego

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